Una mujer estaba agónica en su lecho de muerte. Su esposo mantenía constante vigilia a su lado. El sostenía su frágil mano y mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas, él oraba por su esposa. Ella lo miró y sus pálidos labios comenzaron a moverse:
- Mi amado -susurró.
- Calla… -dijo él- descansa. Shhh. No hables.
Ella insistentemente dijo con su cansada voz:
- Tengo algo que confesarte.
- No hay nada que confesar. Todo está bien, duerme.
- No, no, yo debo morir en paz…, Yo me acosté con tu hermano, tu mejor amigo y tu padre.
- Ya lo sé, por eso te envenené… Estamos parejos.



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Lo dijo: Mozz

3 comentarios

  1. Anónimo  

    ajajajaj

    humor negro :P

  2. Richard  

    ¡Venganza bonita!

  3. Mozz  

    Si si... humor negro... Y DEL BUENO!

    Gracias por los comments...

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